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20 de mayo

San Bernardino de Siena

Presbítero

Nacido en Massa Marítima, territorio de Siena, el año 1380. En 1402 vistió el hábito de San Francisco: en 1404 recibió la ordenación sacerdotal y un año después fue destinado a la predicación. Desplegó por toda Italia una gran actividad como predicador, con notables frutos.
El fruto de su apostolado no se limita a la transformación de costumbres y reforma de vastos territorios. En Venecia, donde predica en 1422, obtiene la fundación de una cartuja y de un hospital para infecciosos. La fama de su santidad y de la fuerza arrebatadora de su predicación toma grandes proporciones. A partir del año 1424 llega a su apogeo. De la verdadera elocuencia de su lenguaje popular y vivo nos dan una idea aproximada los Sermones vulgares, que uno de sus oyentes copió en su predicación de Siena en 1427.
Desde 1433 se inicia la última etapa de la vida de San Bernardino. Retirado al convento de Capriola, se dedica tres años al trabajo de redacción de sus obras.
En 1436 vuelve a predicar de nuevo dos años. En 1438 es nombrado vicario general de los conventos de la observancia. Toma como ayudante en esta obra de reforma regular a San Juan de Capistrano, su más insigne discípulo. En esta forma visita las provincias de Génova, Milán y Bolonia.
Finalmente, en 1442, admite el Papa su renuncia a este cargo, entregándose de nuevo a la predicación. A principios de 1444 tiene un breve descanso en su querido convento de Capriola, donde acaba de revisar algunas de sus obras, en particular sus Discursos sobre las Bienaventuranzas.
Tal es San Bernardino al final de su vida: el gran predicador popular, que ha transformado con su palabra y ejemplo comarcas enteras de Italia; el gran propagador de la devoción del nombre de Jesús, a la que dedicó escritos maravillosos; el gran entusiasta de la devoción a María; el gran reformador y defensor de la observancia; el enamorado de Cristo al estilo de su padre, San Francisco de Asís.
Muere el 20 de mayo de 1444, víspera de la Ascensión, mientras estaba predicando en Aquila. Seis años después, el 24 de mayo de 1450, el Nicolás V le eleva al honor de los altares.